RELATO: "EL DÍA QUE NACIÓ SAMUEL"
De Ismael López, co-fundador de Santuario Gaia:
La noche que nos llamaron para avisarnos que había nacido Samuel y que
podíamos ir a por él, lo pasé muy mal, ya que no quería ir. No quería
volver a pasar por el sufrimiento que pasé con Aida, la anterior
ternerita que rescatamos de esa misma granja y que a los 4 días de
llegar al Santuario murió. No quería volver a ir allí.
Durante
días no pude dormir por las noches, tenía pesadillas donde me veía en la
granja rodeado de todas esas vacas explotadas, donde tantos terneros y
terneras están apartados de sus madres, donde solo se escuchan sus
llantos llamándose unos a otros.
Llegó el día del rescate de Samuel y no estaba contento. No lo estaba
porque tenía que elegir entre uno de los dos hermanos, ya que en la
granja solo nos dejaban llevarnos a uno. Cuando entré a coger a uno de
ellos, elegí al hermano de Samuel, pero primero me acerqué a Samuel para
pedirle perdón por dejarlo ahí y llevarme a su hermano. Cuando me giré
para coger al hermano, Samuel se levantó para escaparse de la jaula
donde estaba, momento en el que vi una señal, como si ellos ya hubieran
pactado quien era el que se quedaba.
El camino de vuelta fue
muy triste, no podíamos estar contentos, ya que solo salvábamos a uno y
dejábamos a muchos allí. Todos morirán en el matadero para consumo de
los humanos.
Al llegar al Santuario vimos que Samuel hacía
diarreas con sangre y nuestros ánimos se vinieron abajo. Yo pensaba que
moriría al igual que Aida. Preguntamos en veterinarios y en granjas para
que nos aconsejaran, pero todos nos decían que a los gemelos es muy
difícil sacarlos adelante, que la gran mayoría mueren. Tan solo pesaba
17 Kg cuando lo normal tendría que ser unos 50 Kg.
Me he pasado
estas semanas despertándome por las noches, con pesadillas donde veía
como moría Samuel. Iba corriendo a ver como estaba y pasaba horas
acompañándolo y acariciándolo. Le explicaba que él es el embajador de
todos los que se quedaron en esa granja y en tantas otras donde son
explotados.
Hoy lloro de felicidad porque ya está fuera de
peligro. Lloro porque lo llamo por su nombre y viene hacia mí, queriendo
que lo coja en brazos y mimarlo. Lo quiero como si fuese mi hijo, y
daría mi vida por él y por todos los habitantes del Santuario.
Os quiero dar las gracias a todos los que nos ayudáis, porque sin vosotros esto no hubiera sido posible.
Vídeo del rescate de Samuel: https://vimeo.com/73257396
De Ismael López, co-fundador de Santuario Gaia:
La noche que nos llamaron para avisarnos que había nacido Samuel y que podíamos ir a por él, lo pasé muy mal, ya que no quería ir. No quería volver a pasar por el sufrimiento que pasé con Aida, la anterior ternerita que rescatamos de esa misma granja y que a los 4 días de llegar al Santuario murió. No quería volver a ir allí.
Durante días no pude dormir por las noches, tenía pesadillas donde me veía en la granja rodeado de todas esas vacas explotadas, donde tantos terneros y terneras están apartados de sus madres, donde solo se escuchan sus llantos llamándose unos a otros.
Llegó el día del rescate de Samuel y no estaba contento. No lo estaba porque tenía que elegir entre uno de los dos hermanos, ya que en la granja solo nos dejaban llevarnos a uno. Cuando entré a coger a uno de ellos, elegí al hermano de Samuel, pero primero me acerqué a Samuel para pedirle perdón por dejarlo ahí y llevarme a su hermano. Cuando me giré para coger al hermano, Samuel se levantó para escaparse de la jaula donde estaba, momento en el que vi una señal, como si ellos ya hubieran pactado quien era el que se quedaba.
El camino de vuelta fue muy triste, no podíamos estar contentos, ya que solo salvábamos a uno y dejábamos a muchos allí. Todos morirán en el matadero para consumo de los humanos.
Al llegar al Santuario vimos que Samuel hacía diarreas con sangre y nuestros ánimos se vinieron abajo. Yo pensaba que moriría al igual que Aida. Preguntamos en veterinarios y en granjas para que nos aconsejaran, pero todos nos decían que a los gemelos es muy difícil sacarlos adelante, que la gran mayoría mueren. Tan solo pesaba 17 Kg cuando lo normal tendría que ser unos 50 Kg.
Me he pasado estas semanas despertándome por las noches, con pesadillas donde veía como moría Samuel. Iba corriendo a ver como estaba y pasaba horas acompañándolo y acariciándolo. Le explicaba que él es el embajador de todos los que se quedaron en esa granja y en tantas otras donde son explotados.
Hoy lloro de felicidad porque ya está fuera de peligro. Lloro porque lo llamo por su nombre y viene hacia mí, queriendo que lo coja en brazos y mimarlo. Lo quiero como si fuese mi hijo, y daría mi vida por él y por todos los habitantes del Santuario.
Os quiero dar las gracias a todos los que nos ayudáis, porque sin vosotros esto no hubiera sido posible.
Vídeo del rescate de Samuel: https://vimeo.com/73257396
La noche que nos llamaron para avisarnos que había nacido Samuel y que podíamos ir a por él, lo pasé muy mal, ya que no quería ir. No quería volver a pasar por el sufrimiento que pasé con Aida, la anterior ternerita que rescatamos de esa misma granja y que a los 4 días de llegar al Santuario murió. No quería volver a ir allí.
Durante días no pude dormir por las noches, tenía pesadillas donde me veía en la granja rodeado de todas esas vacas explotadas, donde tantos terneros y terneras están apartados de sus madres, donde solo se escuchan sus llantos llamándose unos a otros.
Llegó el día del rescate de Samuel y no estaba contento. No lo estaba porque tenía que elegir entre uno de los dos hermanos, ya que en la granja solo nos dejaban llevarnos a uno. Cuando entré a coger a uno de ellos, elegí al hermano de Samuel, pero primero me acerqué a Samuel para pedirle perdón por dejarlo ahí y llevarme a su hermano. Cuando me giré para coger al hermano, Samuel se levantó para escaparse de la jaula donde estaba, momento en el que vi una señal, como si ellos ya hubieran pactado quien era el que se quedaba.
El camino de vuelta fue muy triste, no podíamos estar contentos, ya que solo salvábamos a uno y dejábamos a muchos allí. Todos morirán en el matadero para consumo de los humanos.
Al llegar al Santuario vimos que Samuel hacía diarreas con sangre y nuestros ánimos se vinieron abajo. Yo pensaba que moriría al igual que Aida. Preguntamos en veterinarios y en granjas para que nos aconsejaran, pero todos nos decían que a los gemelos es muy difícil sacarlos adelante, que la gran mayoría mueren. Tan solo pesaba 17 Kg cuando lo normal tendría que ser unos 50 Kg.
Me he pasado estas semanas despertándome por las noches, con pesadillas donde veía como moría Samuel. Iba corriendo a ver como estaba y pasaba horas acompañándolo y acariciándolo. Le explicaba que él es el embajador de todos los que se quedaron en esa granja y en tantas otras donde son explotados.
Hoy lloro de felicidad porque ya está fuera de peligro. Lloro porque lo llamo por su nombre y viene hacia mí, queriendo que lo coja en brazos y mimarlo. Lo quiero como si fuese mi hijo, y daría mi vida por él y por todos los habitantes del Santuario.
Os quiero dar las gracias a todos los que nos ayudáis, porque sin vosotros esto no hubiera sido posible.
Vídeo del rescate de Samuel: https://vimeo.com/73257396

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