RELATO: "Aprendiendo de los niños..."

Mi hija fue
mordida, en el rostro, por un perro callejero que vive en el barrio, en ese
entonces no conocíamos al perro, no sabíamos si estaba enfermo, si era agresivo
y demás. Sólo sabíamos que el perro estaba cuidando su comida.
Por mi
cabeza, en el momento, pasó la idea de sacrificarlo. Sin embargo mi hija,
después de haber sido trasladada al HNN, a la mañana siguiente despertó
llorando, yo le pregunté si le
dolía la mordida y ella me respondió -"no, lo que me duele es saber que quieren
sacrificar al perro", así que desechamos la idea, con el tiempo ella volvió a
acercarse al perro y a ganarse su confianza.
Hoy en día estoy muy orgullosa de mi hija y
de la lección que aprendí de ella. Actualmente sigue alimentando perros
callejeros, con más cuidado, mi hija dijo -"fue imprudencia mía, porque un perro
no piensa", por así decirlo ella sabe y está consciente que ellos actúan por
instinto.
Como madre entiendo el dolor de curar a un hijo varias veces al
día, porque sé que les duele y también pensar en los traumas posteriores si no
se les ayuda a superarlo.
Debemos pensar, antes de tomar una
decisión, de qué manera enseñamos más a nuestros hijos si sacrificando a un
animal o aprendiendo a conocerlos y respetarlos.
(foto de la mordida en
el rostro de mi hija)
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